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Terra
La Coctelera

LA RIQUEZA DE LOS VILOS

LA RIQUEZA DE LOS VILOS

Desde el Alcalde para abajo

se aprecia a simple vista.

El vileño es un humorista

que se ríe de la existencia,

es un cómico en potencia

que a todo le pone apodo

y se mata de la risa

aunque esté con los pies,

en el lodo.

Hay varios motes surtidos

al gusto de toda la gente

y no hay que ponerse exigente

para tener buen humor.

¡Que rico es sentir el calor

de un pueblo que es pura talla,

buenos chistes, risa sana,

venga a Los Vilos patrón!

Para el día de San Pedro

hacen fiesta en la caleta,

se baila hasta que amanezca

y corre el vino a chorros,

se casca el Chato Pichorro

y a su tío el Loco Palchén,

no lo hace parar ni el tren

cuando se cae al tintolio.

Usted no lo va a creer,

pero habíamos varios.

En un taxi vi a un Canario

con un Burro por chofer

y en el coche de alquiler

iba un Zorro adelante

sacándose un Piojo gigante

que molestaba por tres.

En una mesa cercana

estaba el Cacharpa tomando.

El Pulga estaba cantando

acompañado del Foca.

Estaban con cara de locas

al ritmo de la jarana

y cucarro se hallaba el Rana

con el Pato Relojero,

el que le tocaba el trasero

a un dormido Burra Es Mía

y en la fiesta de San Pedro,

todo era pura alegría.

Por allá anda el Cacho Rico

sacando a bailar al Kika.

El Ché Nano los mira celoso

y le da un beso al Parafina,

invitándolo a la esquina

con la chiva del asado

y algo le tiene agarrado,

así lo jura el Tiritón,

el que está ebrio en un rincón

casi muerto de la risa.

Se mete al baile el Chocoso,

trémulo de pasión

y abrasa al Chato Petróleo

mirándolo con tanto amor,

que el pobre grita asustado

¡Sálvame Chañe por favor

que algo quiere este loco!

y se arrima al Saperoco

que está mirando el atado

de tanto cristiano curado

que no saben ni del poto.

Ajenos a todo el revuelo

veo a Juan Chico y al Chago.

Están tomándose un trago

y se miran en silencio,

mientras se escucha a lo lejos

los gritos del flaco Lirilla,

el que está quebrando una silla

y lo hace de puro contento.

¡Vamos niños, ya está bueno

-está gritando el Juan Pucho-.

Vamos pa´donde el Pilucho

a tomar un combinado,

que aquí no queda ni vino

y pa´peor,

el Popi se comió el asado!

Yo también voy-

dijo el Cachamba-,

no se olviden del Pascual,

del Llano y del Culata,

del Chincolito y Tatán.

Llevemos al Lacho de la Chancha,

al Palmatoria y Chirigua,

al Pololo y al Cerro Arriba,

al Chumaco y al Chita.

¡Más mejor que nó!

-gritó el Verdura,

morado de tanto tomar-.

No se olviden

que mañana,

es otro día

y hay que salir,

…a trabajar.

ANHELOS

ANHELOS

Quisiera ser un poeta

para expresar lo que siento,

para escribirte metáforas

y dedicarte mil versos.

Quisiera ser un pintor

para plasmar en un lienzo

la belleza de tu rostro

y la perfección de tu cuerpo.

Quisiera ser arquitecto

y erigirte un monumento

para conservar tu recuerdo

hasta el final de los tiempos.

Quisiera ser escultor

para tallar con mis dedos,

la delicia de tus labios

y la calidez de tu seno.

Quisiera ser colibrí

para sorber tu aliento

y saciar toda mi sed

con el néctar de tus besos.

Quisiera ser trovador

para ofrecerte un concierto

y cantar por todo el mundo,

la forma … en que yo te quiero.

EL MANUAL DEL POETA

Para ser poeta

amigos míos,

hay que considerar

ciertas reglas:

De partida es,

de vital importancia

la vestimenta,

ya que hay que

llevar siempre

una boina puesta

y si te quieres destacar,

jamás debes omitir

un grueso poncho

artesanal.

Hasta ahí, vamos bien.

Punto dos:

El lenguaje.

Se debe usar

de preferencia

palabras altisonantes,

ojalá de dificil comprensión

cuya única finalidad es,

dejar boquiabierto al lector

ante la sabiduría del poeta.

¡Ah!

y por ningún motivo

hay que olvidarse

de la rima.

Que la cuarta

con la prima

o la segunda

con la tercera,

¡da lo mismo!

Aquí,

no interesa el ritmo

y ni tan siquiera

el contenido,

pués,

aunque el verso

hable de alegría

o de belleza,

para que este sea

realmente poético,

debe ser leído

con un dejo

de tristeza.

¿Está mas o menos claro,

verdad?

A ver, veamos.

La rima y la vestimenta,

el lenguaje

y la cadencia de la voz,

son las reglas

que jamás

se deben olvidar

para convertirse,

...en un poeta.

LA TRISTEZA DE NERUDA

El poeta escribió,

alguna vez:

" Nosotros, los de entonces,

ya no somos los mismos"

¿Porqué aseveró aquello?

¿Adivinaba quizás

en lo más profundo de si mismo,

los dramáticos sucesos

que se avecinaban?

¿O presentía tal vez,

que los que hasta entonces

habíamos jugado

el rol de espectadores,

pasaríamos a ser,

los actores?

"Nosotros, los de entonces",

a través del cine,

descubríamos aterrados

que había existido

la pesadilla nazi

y asistíamos incrédulos,

desde el confort

de nuestras butacas,

a los dramas de Cuba,

de Vietnam

y de Corea del Norte.

Salíamos del cinema

y afuera el sol brillaba.

La vida,

a pesar de todo,

nos sonreía.

Pero,

un mal día

en el mes de la patria

como una burla cruel,

el despertar,

fue diferente.

Despertábamos

y la pesadilla seguía allí.

No se iba

porque, había llegado

para quedarse.

¡Ya no llorábamos

por el drama lejano!

Llorábamos,

por nuestro propio drama.

Ahora,

ya no se trataba

de una película.

¡Era la vida real

que nos miraba

desconsolada!!

Y esta vez, ya no reía,

...solo lloraba.

Cerrábamos los ojos

para despertar de nuevo

y era aún peor.

A nuestro alrededor reinaba,

tan solo

sangre y desolación.

Nuestros seres queridos

ya no estaban.

¡Habían desaparecido!

¿Qué había sucedido?

¿Adonde se fueron todos?

Por eso,

"nosotros,

los de entonces,

ya no somos los mismos".

23 de Septiembre de 1973

y antes de cerrar

los ojos para siempre,

escribe Neruda

por última vez:

"Puedo escribir los versos,

más tristes,

...esta noche"

EL PAPEL EN QUE TE MIRAS

- ¡Mamá, no hay confort en el baño!

La voz airada e insolente de mi hijo menor, me saca irremediablemente del partido que veo en la tele. A pesar de que trato de insertarme de nuevo en el juego, no logro la concentración necesaria. En algún rincón de mi cerebro repercute, majaderamente, el iracundo grito de protesta. Moviendo la cabeza resignadamente, pienso:

" Si este imbécil supiera. ¡Como me gustaría tener el poder para llevarlo a los tiempos de mi niñéz! Seguramente se muere de espanto"

Y a pesar de mis esfuerzos me voy completamente del partido. Mi mente ya no está en el presente y casi sin darme cuenta, me encuentro inmerso en las vivencias del pasado, rememorando situaciones parecidas en un tiempo no muy lejano...

- ¡Mamá, no hay papel en el baño!

No era confort. Era simplemente papel. Ese papel de envolver que se cortaba adecuadamente y que se colocaba en un primoroso sujetador de madera en algún lugar estratégico. Pero, a veces la mente se manda sola. Por su cuenta sigue hurgando en recuerdos que creía ya olvidados y sin proponermelo me veo en la misma situación, pero, el tenor de la urgente exclamación varía levemente...

- ¡Mamá, no hay diario en el baño!

¡Que papel confort, que papel doble hoja, que papel satinado, que papel papel! Simplemente, diario. Si, nada mas que diario. El papanatas de mi hijo, se habrá preguntado alguna vez como se las arreglaban sus padres y abuelos en aquel "lejano" siglo XX.

Rdecuerdo, casi con nostalgia, que el mayor deleite que se disfrutaba en el baño, era la lectura del periódico del día, el que invariablemente terminaba cortado en trozos y colgado de un clavo adaptado para este fin. La inmensa variedad de la prensa escrita y su uso correspondiente en la cámara del sufrimiento común, constituía un verdadero barómetro que medía la clase social, la tendencia política y el nivel cultural del dueño de casa.

Si en un baño habitualmente había trozos de El Mercurio o La Nación (diarios chilenos de la época), cortados delicadamente de misma medida, denotaba que en ese hogar moraba gente de derecha, de buena situación económica, con un alto sentido del orden y del buen gusto. O sea, gente de buen ver:

En cambio, si el papel era del diario La Tercera de la Hora, esto significaba que el que allí vivía, era de medio pelaje y seguramente demócrata cristiano.

Y si el periódico usado era El Siglo o El Clarín, se estaba en presencia de un hogar modesto, es decir, en buen chileno...del perraje. Y si el diario era cortado de manera no uniforme, fuera el que fuera, revelaba habitantes desordenados y de malos hábitos.

Y como anécdota, cuando nos encontrábamos a campo abierto y no había ni tan siquiera un miserable papel de diario a mano, era extraordinariamente bienvenida una piedra o un manojo de pasto (el que invariablemente traía entremedio una ramita de ortiga). Así de simple.

Ahora, a la distancia, recuerdo que nunca supe adonde fue a parar mi valiosa colección de revistas infantiles. Lentamente retorno a la actualidad y para mi desdicha, me he perdido el final del partido.

DE LOCO A CONCHOLEPAS

Yo soy un roto vileño

nacido en el litoral,

de Chile un país austral

que en el mapa está perdido

detrás de un cerro escondido

y casi colgando en el mar.

De chico fuí tan rayado

que me llamaron el Loco

y con el Flaco Picoroco,

el Choro y el Lenguado,

éramos mal mirados

por ser enfermos del coco.

Como éramos bien peinetas

nos sobraban la chiquillas

y me acuerdo que la Jerguilla

con su prima la Reineta,

nos hacían morisquetas

ardientes como Cabrillas.

Pero, en lo que a mí toca,

me gustaba la Corvina.

¡Esa manera tan fina

que la hacía destacar,

como una perla del mar,

grácil, bella y cristalina!

Después de un breve romance,

se convirtió en mi pareja

y según le consta a la Almeja

nos hicimos tan notables,

que nuestro amor fue comparable

al de Romeo y Julieta.

Pero, miren lo que es la cuestión.

Dicen que no hay felicidad completa.

Un mal día llegó a la caleta

el maldito Tiburón,

el que acompañado del Salmón,

del Tollo y la Palometa,

vinieron a darme la fleta

y a robarme su corazón.

Por esta gran humillación

y para que todo el mar lo sepa

y siguiendo el consejo de una Vieja,

este Loco, macho y gozador,

cambió su nombre señor

y ahora todos me llaman el...

Concholepas, Concholepas.